JESUS DA LAS LLAVES DE SU REINO A PEDRO Mateo 16-18

Mateo 16, 16-19: “Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Y respondiendo Jesús, dijo: Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás; porque no es la carne ni la sangre quien te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos; y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

Jesús da a Pedro las llaves del reino de los cielos, y declaró que todo lo que él atare en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que él desatare en la tierra será desatado en los cielos. Si bien que los 12 discípulos se estaban presentes, Jesús sólo le dijo estas cosas a San Pedro.

HABLANDO CON PEDRO, JESÚS DICE QUE ÉL EDIFICARÁ SU IGLESIA SOBRE ESTA MISMA PIEDRA

Jesús dice: "tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia". La palabra "esta" – como en esta piedra – viene del griego taute, el pronombre demostrativo. Su significado es "esta misma" piedra. Taute es usado cuando "se desea llamar la atención con una énfasis especial hacia el objeto designado, ya sea en la región física del orador o el contexto literario del escritor". (H. E. Dana y J. R. Mantey, A Manual Grammar of the Greek New Testament [Un Manual de Gramática del Griego del Nuevo Testamento], edición inglesa, 127). En la Biblia versión de King James, taute es traducido como "the same" o sea "el mismo" que viene en 1 Corintios 7, 20, y, "this same" o sea "este mismo" en 2 Corintios 9, 4.

Por lo tanto, la declaración de Jesús a Pedro tiene el siguiente sentido: tú eres Pedro y sobre ESTA MISMA PIEDRA edificaré yo mi iglesia. En el contexto, "esta roca" se refiere naturalmente a Pedro. También Jesús cambia el nombre de Simón por el de "piedra" (Pero veremos más sobre este punto a continuación).


Jesús cambia el nombre de Simón a Pedro, justo antes de declarar: "y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia".

Mateo 16, 17-18: “… Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás (…) Y yo te digo a ti, que tú eres Pedro…”.

En el Antiguo Testamento un cambio de nombre denotaba una designación o un llamado especial o un cambio de estatus. En el Génesis, leemos lo siguiente acerca de Abraham:

Génesis 17, 5: “Y ya no te llamarás Abram, sino Abraham, porque yo te haré padre de una muchedumbre de pueblos”.

Dios cambió el nombre de Abram por Abraham porque el nuevo nombre denotaba su oficio especial como LÍDER del pueblo de Dios. Abraham fue elegido para ser el padre de muchas naciones. (También fue llamado "piedra", como demostraremos). En el hebreo Abram significa un padre superior, en cambio Abraham significa el padre de una multitud.

Del mismo modo, en Génesis 32, 28, leemos que Dios cambió el nombre de Jacob a Israel, a fin de representar su oficio o posición especial. Por lo tanto, aparte de las otras cosas importantes que Jesús le dice a San Pedro en Mateo 16, el cambio del nombre de Simón a Pedro es hecha para confirmar la posición especial de San Pedro y su nuevo oficio.

LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS

Mateo 16, 19: “Yo te daré [Pedro] las llaves del reino de los cielos; y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos; y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

A ningún otro apóstol le es dada las llaves del reino de los cielos. En Mateo 18, 18, leemos que a todos los Apóstoles se les da el poder de atar y de desatar; pero solo a Pedro se le promete las llaves del reino de los cielos en Mateo 16, 19. Esto nos demuestra que el poder dado a todos los Apóstoles de atar y de desatar en Mateo 18, 18 debe ser ejercido bajo las llaves que recibió Pedro solamente. Pedro tiene una posición de la autoridad única en la Iglesia.

LAS "LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS" SE REFIERE A ISAÍAS 22 Y AL CARGO DE PRIMER MINISTRO

Mateo 16, 19: “Yo te daré [Pedro] las llaves del reino de los cielos; y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos; y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

A ningún otro apóstol le es dada las llaves del reino de los cielos. En Mateo 18, 18, leemos que a todos los Apóstoles se les da el poder de atar y de desatar; pero solo a Pedro se le promete las llaves del reino de los cielos en Mateo 16, 19. Esto nos demuestra que el poder dado a todos los Apóstoles de atar y de desatar en Mateo 18, 18 debe ser ejercido bajo las llaves que recibió Pedro solamente. Pedro tiene una posición de la autoridad única en la Iglesia.

JESÚS CLARAMENTE ESTABA NOMBRANDO A SAN PEDRO SU PRIMER MINISTRO

En el Reino de David, no sólo había un rey que gobernaba todo el pueblo; el rey tenía además un gabinete real. El rey tenía ministros reales o principales. Se ven estas referencias a los ministros reales (o sea estos principales o ministros reales del rey) en 2 Samuel 8 (o en la biblia católica es 2 Reyes 8). También se mira esta referencia en 1 Reyes 4 (3 Reyes 4 en la biblia católica) y en otros lugares. En este ministerio real, existían ministros de defensa, del comercio, de provisiones, etc.

No obstante, de todos los ministros del rey, había solamente uno que sobresalía con autoridad sobre todos los demás. Ese era el primer ministro, quien tenía poder sobre la casa del rey. Aquí es donde la verdad fascinante de Isaías 22 se hace pertinente en Mateo 16.

Leemos en Isaías 22 que el primer ministro TENIA LA LLAVE de la casa de David. Permítanme repetir eso: el primer ministro tenía la llave de la casa de David. Esta llave representaba la autoridad del primer ministro sobre la casa del rey.

Isaías 22, 20-22: “Y aquel día, llamaré yo a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías; y le vestiré de tus vestiduras [de Sebna], y le ceñiré de tu cinturón, y pondré en sus manos tu potestad. Y él será un padre para los habitantes de Jerusalén, y para la casa de Judá. Y pondré sobre su hombro la llave de la casa de David; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá”.

Nótese que el primer ministro tenía las llaves de la casa de David. También vemos que le fue dada la «potestad», y que sería el "padre de los habitantes de Jerusalén".

En Isaías 22 el primer ministro del reino era un hombre llamado Sebna. Isaías 22, 15 dice que Sebna era "el mayordomo" – que es quien está a cargo de la casa del rey. Después Sebna dejo el ofició como el Primer Ministro y fue sustituido por un hombre llamado Eliaquim. Luego leemos que la llave del reino, tenía Sebna, le fue dada a Eliaquim por el Rey Ezequías (el sucesor de David que reinó en aquel entonces). El Rey Ezequías le dio la llave del reino a Eliaquim porque Eliaquim sucedió a Sebna en el oficio de primer ministro.

Eliaquim pasó a tener la llave de la casa de David. Por el hecho de poseer la llave, todos reconocían a Eliaquim como el primer ministro del rey.

Véase la similitud con Mateo 16. En Isaías 22, 22 vemos la clara referencia de la llave del reino siendo entregada, al igual como Jesús le entregó las llaves a San Pedro. Además, la declaración de que con la llave «abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá» es asombrosamente similar a lo que Jesús dijo a San Pedro en Mateo 16, 19, cuando le dio las llaves del reino de los cielos: «todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos». El significado de esto es sumamente evidente.

Jesús se sentó sobre el trono de David. Entonces cuando Jesús vino a establecer su reino (su Iglesia), que es el cumplimiento del reino de David, Él asimismo nombra a sus ministros reales: sus Apóstoles. Pero de esos ministros reales (sus Apóstoles), hay un primer ministro que tendrá poder sobre todos los demás ministros y sobre todos los miembros del reino. Este primer ministro es quien tiene las llaves del reino de Jesús y se le da la primacía en su Iglesia para encargarse de los asuntos de su reino.

Cuando Jesús le dijo a Pedro, "Y te daré las llaves del reino de los cielos", fue una clara indicación, para todo judío instruido, de que Jesús haría a San Pedro su primer ministro. Él estaba declarando que San Pedro sería el primer Papa – el presidente o gobernador de su Iglesia. Esta es una prueba poderosa e irrefutable de que Jesús en realidad estaba diciendo que San Pedro sería el primer Papa en Mateo 16, 18-19.

QUIÉN ES LA PIEDRA EN MATEO 16? ES PEDRO

Mateo 16, 18: “Y respondiendo Jesús dijo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

En realidad es muy obvio que Pedro es a quien Jesús describió como la piedra. Pero los protestantes levantan todo tipo de objeciones sobre este punto.

Los evangelicos diran objecion Jesucristo es el unico con fundamento PERO

1 Corintios 3, 11: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”.

Aquellos que levantan esta objeción no comprenden que la Biblia habla sobre todos los Apóstoles como fundamentos.

Apocalipsis 21, 14: “Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y sobre ellas los nombres de los doce apóstoles del Cordero”.

¿Hay, por ventura, contradicción entre Apoc. 21, 14 y 1 Cor. 3, 11? Por supuesto que no. El hecho que Cristo sea único fundamento, como enseña 1 Cor. 3, 11, significa que toda potestad viene de Cristo. Toda verdadera autoridad en la Iglesia debe venir de Cristo porque la Iglesia por sí misma viene de Cristo. Todo lo que está fuera de Cristo es un falso fundamento.

La autoridad de Pedro viene precisamente de Jesucristo, como demuestra Mateo 16. Por lo tanto, es muy obvio que si Jesús fue quien estableció estas cosas en Pedro, entonces lo que está establecido en Pedro no es otro fundamento que no sea de Cristo. Es el mismo fundamento de Cristo.

Entonces, el hecho que Cristo es el fundamento o la piedra angular como leemos en Efesios 2, 20, no quiere decir que Cristo mismo no pudiera o no estableciera a un apóstol para que tuviera un oficio perpetuo, que sería la roca sobre cual la Iglesia sería edificada. Los dos conceptos no son mutualmente excluyentes. Por ejemplo: Jesús es el Buen Pastor (Juan 10, 14), pero Él también da a Pedro la responsabilidad de apacentar todas sus ovejas, como vemos en Juan 21, 15-17. Jesús es quien tiene las llaves (Apoc. 1, 18; Apoc. 3, 7), pero Él da sus llaves a Pedro.

EN EL ANTIGUO TESTAMENTO DIOS LLAMA ROCA O PIEDRA A ABRAHAM

Dios es designado como la roca en todo el Antiguo Testamento y en Deuteronomio 32, 4, pero Abraham también es descrito como la roca en Isaías 51, 1-2.

Deuteronomio 32, 4 : “Él [Dios] es la Roca, sus obras son perfectas…”.

Isaías 51, 1-2 : “Considerad la roca de que habéis sido tallados, y la cantera de que habéis sido sacados. Mirad a Abraham, vuestro padre…”.

El Antiguo Testamento dice mirad la roca, mirad a Abraham. Abraham es descrito como la roca porque él fue el padre de todos los israelitas. El nombre de Abram fue cambiado a Abraham para significar su oficio como roca y padre del pueblo de Dios. ¿Acaso no es apropiado que Jesús, en el Nuevo Testamento, escogiera a unos de sus Apóstoles como la roca y el padre para la nueva Israel, que es la Iglesia? Por supuesto que lo es. Y por esta razón el nombre de Simón fue cambiado a Petros, que significa roca o piedra. A la luz de todas las pruebas, debiera ser totalmente obvio para todos que San Pedro es la roca. Sin embargo, vamos a pasar a algunos otros puntos.

¿QUÉ HAY DE PETROS vs PETRA EN EL GRIEGO?

Los protestantes argumentan que Jesús no pudo haber dicho que Pedro fuera la roca debido a las diferencias en las palabras griegas. Ellos señalan que en el original griego de Mateo 16,18 el nombre de Pedro es petros, que significa piedra, mientras que la palabra para denotar roca es petra, que significa piedra grande. El griego dice: "tú eres Pedro (petros), y sobre esta piedra (petra) edificaré mi iglesia". Pero este argumento es refutado por los siguientes puntos.

En primer lugar, las palabras petros y petra tienen el mismo significado (piedra) en el griego que era usado durante el tiempo de Cristo. En algunos, mucho antes de la poesía griega antigua, petros significa "piedra pequeña" y petra significa "piedra grande", pero esa distinción ligera ya había desaparecido en la época que fue escrito el Evangelio de Mateo en griego. (Sobre este punto véase más adelante la cita del protestante D.A. Carson).

Esta distinción de menor importancia entre petros y petra solo existía en el griego ático y no en el griego kioné. El Evangelio fue escrito en el griego kioné, en el cual tanto petros como petra significaban "piedra". Es más, había otra palabra para piedra que Jesús pudo haber usado: la palabra lithos. Si Jesús hubiese querido llamar a Pedro una piedra pequeña y no piedra o roca (petros), entonces Él habría usado lithos. Sin embargo, Él no lo hizo. Él usó petros que significa piedra. Pero, si hay una igualdad entre Pedro y piedra, ¿por qué, entonces, son usadas las dos palabras griegas (petros y petra)? La respuesta se encuentra en el muy importante hecho de que Jesús habló en el arameo y no en el griego.

PUESTO QUE JESÚS HABLÓ EN ARAMEO Y NO EN GRIEGO, PEDRO Y PIEDRA SIGNIFICAN EXACTAMENTE LO MISMO

En el arameo, Mateo 16, 18 dice así: "tú eres kepha, y sobre esta kepha edificaré mi iglesia".

Nótese que en el arameo la misma palabra (kepha) es usada en ambos lugares. No hay diferencia alguna entre ellas. Jesús igualó a Simón con la piedra sobre la cual Él edificaría la Iglesia. Lo mismo ocurre en la traducción francesa de este pasaje, que dice: "Tu es pierre, et sur cette pierre…".

Es aquí donde empieza el mal entendido del protestante, porque cuando se traduce lo que Jesús habló del arameo al griego, la palabra aramea kepha pasa a ser petra. Petra es la palabra femenina usada para el significado de piedra en el griego. No hay problema para la segunda parte del pasaje si la realidad dice que petra es femenina: sobre esta kepha (sobre esta piedra); pero es obvio que petra no se puede usar para el nuevo nombre de Pedro, puesto que Pedro es un hombre.

Por lo tanto, en griego, el nombre de Pedro simplemente cambia a Petros, un sinónimo de petra, pero en sentido masculino. Esa es la única razón por la cual no hay diferencia alguna entre las dos palabras. No hay duda que Jesús estaba declarando que Pedro es la piedra.

MUCHOS PROTESTANTES ADMITEN QUE ES OBVIO QUE PEDRO ES LA PIEDRA

Hasta algunos protestantes se han visto obligados a admitir, frente a estos los hechos, que es inútil continuar negando que Pedro sea la Piedra.

David Hill, un ministro presbiteriano y profesor titular de estudios bíblicos de la Universidad de Sheffield, escribe: “Es sobre Pedro mismo, el confesor de su mesianismo, que Jesús edificará la iglesia (…) Los intentos para interpretar la piedra como otra cosa que la persona de Pedro (p. ej., su fe, la verdad revelada a él) se debe a los perjuicios protestantes, e introducir a la declaración un grado de sutileza altamente improbable". (“It is on Peter himself, the confessor of his Messiahship, that Jesus will build the Church… Attempts to interpret the ‘rock’ as something other than Peter in person (e.g., his faith, the truth revealed to him) are due to Protestant bias, and introduce to the statement a degree of subtlety which is highly unlikely.” – Citado de The Gospel of Matthew, The New Century Bible Commentary, edición inglesa, p. 261.)

En el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, una obra protestante editada por los protestantes Gerhard Kittel y Gerhard Friedrich, hay un artículo del bien conocido protestante Oscar Cullman. Esto se encuentra en el vol. 6:108 del Diccionario Teológico. Cullman afirma:

“Pero, ¿qué quiso decir Jesús cuando dijo: 'sobre esta piedra edificare mi Iglesia'? La idea de los reformadores de que Él se está refiriendo a la fe de Pedro es absolutamente inconcebible, debido al ajuste probablemente diverso de la historia. En realidad, aquí no existe ninguna referencia a la fe de Pedro. Por el contrario, el paralelismo entre 'tú eres Piedra' y 'en esta piedra edificare' demuestra que la segunda piedra sólo puede ser la misma que la primera. Es evidente que Jesús se refiere a Pedro, a quien ha dado el nombre de Piedra. Él designa a Pedro (…) para ser el fundamento de su iglesia. En este punto la exégesis católica es correcta, y todas las tentativas de evadir esta interpretación deben ser rechazadas”. (“But what does Jesus mean when he says: ‘On this rock I will build my Church’? The idea of the reformers that he is referring to the faith of Peter is quite inconceivable in view of the probably different setting of the story. For there is no reference here to the faith of Peter. Rather, the parallelism of ‘thou art Rock’ and ‘on this rock I will build’ shows that the second rock can only be the same as the first. It is thus evident that Jesus is referring to Peter, to whom he has given the name Rock. He appoints Peter… to be the foundation of his ecclesia. To this extent Roman Catholic exegesis is right and all attempts to evade this interpretation are to be rejected.” – (Cullman, Theological Dictionary of the New Testament, edición inglesa, Volumen 6, paginas 98, 107, 108)

El Dr. John Broadus (1886), un erudito bautista, se vio obligado a admitir:

“Como Pedro significa piedra, naturalmente la interpretación es que 'sobre esta piedra' significa sobre ti. En realidad no hay otra explicación probable (…) Pero sí hay un juego de palabras, como bien puede entenderse. Sería aún más exagerado y duro en el juego de palabras si entendiéramos que la piedra fuera Cristo: y aún más débil y casi sin sentido tendría el juego de palabras si la roca fuera la confesión de Pedro (…) Es evidente que Jesús no pudo haber dicho aquí que Él mismo sea la roca en consonancia con la imagen puesto que Él es el edificador. Para decir: 'Yo edificaré', sería una imagen muy confusa. La sugerencia de algunos expositores que dicen que Jesús se señaló a sí mismo al decir 'tú eres Pedro, y sobre esta piedra', implica una artificialidad que es repulsiva para algunas mentes”. (“As Peter means rock, the natural interpretation is that ‘upon this rock’ means upon thee. No other explanation would probably at the present day be attempted… But there is a play upon words, understand as you may. It is an even more far-fetched and harsh play upon words if we understand the rock to be Christ: and a very feeble and almost unmeaning play upon words if the rock is Peter’s confession… Let it be observed that Jesus could not here mean himself by the rock, consistently with the image, because he is the builder. To say, ‘I will build,’ would be a very confused image. The suggestion of some expositors that in saying ‘thou art Peter, and on this rock’ Jesus pointed at himself, involves an artificiality which to some minds is repulsive.” –(John A. Broadus, Commentary on the Gospel of Matthew, Valley Forge, PA: Judson Press, 1886, p. 356.)

El Bautista D.A. Carson, profesor del Nuevo Testamento del Seminario de la Trinidad Evangelical, también se vio obligado a reconocer:

“Aunque es verdad que petros y petra pueden significar 'piedra' y 'roca' respectivamente en el griego antiguo, la distinción se confina en gran parte a la poesía. Por otra parte, el arameo subyacente es en este caso indiscutible; y lo más probable es que kepha fue utilizado en ambas cláusulas ('eres kepha' y 'en esta kepha'), puesto que la palabra fue utilizada para un nombre y para una piedra (…) El Griego hace la distinción entre petros y petra simplemente porque está intentando preservar el juego de palabras, y en el griego, petra femenino no podría servir como nombre masculino”. (“Although it is true that petros and petra can mean ‘stone’ and ‘rock’ respectively in earlier Greek, the distinction is largely confined to poetry. Moreover the underlying Aramaic is in this case unquestionable; and most probably kepha was used in both clauses (‘you are kepha’ and ‘on this kepha’), since the word was used both for a name and for a rock…. The Greek makes the distinction between petros and petra simply because it is trying to preserve the pun, and in Greek the feminine petra could not very well serve as a masculine name.” – (Citado en The Expositor’s Bible Commentary, edición inglesa, Volumen 8, p. 368.)

LUCAS 22 ENSEÑA LA INFALIBILIDAD PAPAL (LA INFALIBILIDAD DEL OFICIO DEL PAPA)

En Lucas capítulo 22, encontramos otro pasaje muy importante sobre la Iglesia, pero que muchas de las veces es pasado por alto, que prueba la enseñanza católica sobre el papado.

Lucas 22, 24-32: “Se suscitó entre ellos una contienda sobre quién de ellos había de ser tenido por mayor. Él les dijo: Los reyes de las naciones imperan sobre ellas, y los que ejercen la autoridad sobre las mismas son llamados bienhechores; pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros será como el menor, y el que manda como el que sirve… Yo dispongo del reino a favor vuestro, como mi Padre ha dispuesto de él a favor mío, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino y os sentéis sobre tronos como jueces de las doce tribus de Israel. Simón, Simón, Satanás os busca para ahecharos como trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”.

Este pasaje es fascinante. Contiene varias verdades importantes. En primer lugar, hay una disputa entre los Apóstoles sobre quién sería el mayor. Jesús explica que su reino no es como el de los gentiles. Por lo tanto, Jesús está hablando de cómo estará estructurado su reino o Iglesia.

Luego dice Jesús que Satanás busca para ahecharlos a todos los Apóstoles en el plural, pero Él ha rogado por Pedro [singular] para que la fe de Pedro no falle.

Lucas 22, 31-32: “Simón, Simón, Satanás os busca para ahecharos [plural] como trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”.

Es importante tener en cuenta que cuando Jesús dice "Satanás os busca", el "os" es en el plural. Esto está claro en el texto griego original, pero no en el español. Satanás busca ahechar a todos los Apóstoles, dice Jesús; pero Él solo ha rogado por Simón Pedro, para que su fe no falte o falle. Pedro, el único que ha recibido las llaves del reino, también tiene una fe que no falla, de acuerdo a las palabras de Jesús. Estas cosas se las dice Jesús solo a Pedro, separándolo claramente de los demás.

La palabra "infalible' significa que no puede errar. Por tanto, vemos, exactamente en Lucas 22, la raíz de la enseñanza católica sobre la infalibilidad del Papa. Esta enseñanza sobre la infalibilidad del Papa no significa que un verdadero Papa, como el sucesor de Pedro, nunca pueda equivocarse ni tampoco que él no pueda pecar. Lo que significa es que cuando un verdadero Papa enseña autoritativamente a toda la Iglesia sobre la fe o las costumbres (es decir, desde la Cátedra de Pedro), Jesús no permitirá que esa enseñanza falle o yerre. Porque si Él lo hiciera entonces la Iglesia por sí misma sería llevada al error y fallaría. El Concilio Vaticano I (un concilio dogmático católico) lo pone de esta forma:

El Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 4, cap. 4, 1870 d.C.: “Así, pues, este carisma de la verdad y de la fe nunca deficiente, fue divinamente conferido a Pedro y a sus sucesores en esta cátedra…”.

Es una fe que no erra del oficio de Primer Ministro/Papa que ha sido establecido en Pedro y que se realizará a través de sus sucesores en este oficio. Hasta en la misma Iglesia primitiva, los Padres miraban este pasaje de Lucas 22 como otra prueba para el papado.

San Ambrosio (siglo IV), In Ps. 43, no. 40: “Después de haber sido tentado por el diablo, Pedro está encargado de la Iglesia. El Señor… lo eligió como el pastor del rebaño del Señor. Porque Él le dijo: Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos [Lucas 22].”

JESÚS CONFIÓ TODOS SUS CORDEROS A PEDRO EN JUAN 21

En el capítulo 21 de Juan, nos da más evidencia que Jesús confió todos los miembros de su Iglesia a San Pedro.

Juan 21,15-17 : “Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí Señor, tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Vuelve a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Le responde: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro, entristecido de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Le dijo: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”.

Aquí vemos en Juan 21 que Jesús le confió a Pedro todas sus ovejas. El dogmático Primer Concilio Vaticano de la Iglesia Católica dijo que en este momento en Juan 21, después de la Resurrección de Jesús, fue el momento que Jesús le dio a San Pedro realmente las llaves y la autoridad de su Iglesia que Él le había prometido en Mateo 16.

Es importante destacar que este momento después de la Resurrección, en Juan 21, fue el punto en el cual Jesús hizo a San Pedro el primer Papa. Esto es significante porque algunos no católicos objetan presentando las tres negaciones de San Pedro de Cristo, en Juan 18, 25 y siguientes. Pero Pedro negó a Jesucristo antes de la Crucifixión y la Resurrección. Jesús todavía no le había dado la autoridad como Papa. Las palabras en Mt. 16, 18-20 prometen a San Pedro las llaves del reino de los a cielos. Prometen que Jesús edificará su Iglesia sobre él y que lo hará el primero de los ministros de su Iglesia, pero este oficio no fue conferido a Pedro hasta después de la Resurrección, por estas palabras en Juan 21, 15-17. Por lo tanto, la negación de San Pedro de Cristo no pone ningún problema para la enseñanza católica sobre el papado.

Además, la Iglesia Católica no enseña que un verdadero Papa no pueda pecar mortalmente o que no pueda perder su alma. Lo que enseña es que un verdadero Papa sustenta la posición de la suprema autoridad en la Iglesia, y que cuando el verdadero Papa enseña de forma vinculante a la Iglesia universal, Dios lo protegerá de no enseñar el error. El poder está en el propio oficio, que está protegida por Cristo.

JESÚS LE DICE A PEDRO QUE GOBIERNE SUS OVEJAS

Juan 21,15-17: “Él le dijo: Apacienta mis corderos… Él le dijo: Apacienta mis ovejas (…) Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”.

En Juan 21:15-17, Jesús le dice a Pedro que Apacienta mis corderos, Apacienta mis ovejas, Apacienta mis ovejas. Jesús claramente le da a San Pedro la autoridad sobre su rebaño, los miembros de su Iglesia. Algunos preguntan por qué Jesús dijo la primera vez, apacienta mis corderos, y la segunda y tercera vez mis ovejas. Los Padres de la Iglesia primitiva entienden esta referencia a los corderos y ovejas para diferenciar entre los miembros más jóvenes y mayores de la Iglesia, o para distinguir entre los fieles y el clero. Todos ellos son confiados a San Pedro.

Ahora lo que es particularmente importante es que cuando Jesús dice Apacienta mis corderos, Apacienta mis ovejas, Apacienta mis ovejas, el segundo de los tres mandatos esta la palabra poimaine en el griego. Muchas biblias traducirán los tres de la misma manera, como «apacienta»; pero el segundo mandato es en realidad diferente del primero y el tercero.

Juan 21,15-17: “Él le dijo: Apacienta [Boske] mis corderos (…) Él le dijo: Apacienta [Poimaine] mis ovejas… Jesús le dijo: Apacienta [Boske] mis ovejas.”

En el primer y tercer mandato que Jesús le da a Pedro sobre su rebaño, la palabra en el griego es boske. Boske significa apacentar o alimentar. Pero la palabra poimaine, del segundo mandato de Jesús a Pedro sobre su rebaño, significa gobernar. También es traducido como atender. Por tanto, Jesús no solo le encargo a Pedro de apacentar su Iglesia, sino también de atender su Iglesia. Es fascinante que la forma de la misma palabra poimaine, que Jesús usa sobre la autoridad de Pedro sobre el rebaño en Juan 2, 16, sea también usada en el Apocalipsis 2, 27.

Apoc. 2, 27: “Y las regirá [poimaine] con vara de hierro…”.

Esto significa que Pedro no solo tiene una primacía sobre el rebaño de Cristo, pero una primacía de jurisdicción para regirá y gobernar al rebaño, contrariamente a lo que dirían los "ortodoxos" orientales. La misma la palabra poimaine es usada en Apoc. 12, 5 y en otros lugares para indicar el poder de gobernar.

Esto es lo que dice el gran Padre oriental de la Iglesia, San Juan Crisóstomo, sobre este pasaje en Juan 21.

San Juan Crisóstomo, Homilías de Juan, 88, 1, 4º siglo: “Jesús le dijo, 'Apacienta mis ovejas'. ¿Y por qué, de haber pasado por los otros, le habla estas cosas solo a Pedro? Él era el principal entre los apóstoles, él era como la boca de los otros discípulos y la cabeza del cuerpo apostólico… la mancha de su negación está ya borrada, le confía el gobierno de sus hermanos; y Él ya no le reprocha su negación, sino que le dice: 'Si vos me amáis, presidid sobre vuestros hermanos'”. (Nicene and Post-Nicene Fathers [Nicea y los Padres pos-Nicea], edición inglesa, 1ª serie, vol. 14:331)

PEDRO ES MENCIONADO MÁS DE 100 VECES EN EL NUEVO TESTAMENTO; EN SEGUNDO LUGAR ESTÁ SAN JUAN, QUE ES NOMBRADO SÓLO 29 VECES

La prominencia del nombre de Pedro en la Escritura revela que él sostuvo, por la institución de Cristo una posición de autoridad única entre los Apóstoles. Pedro es nombrado más de 100 veces en el Nuevo Testamento. El apóstol más próximo es Juan, que es nombrado sólo 29 veces.

EL LENGUAJE DE LA BIBLIA EN REPETIDAS OCASIONES SINGULARIZA A PEDRO Y LO DISTINGUE DE LOS DEMÁS APÓSTOLES

La forma en que la Escritura usa el nombre de Pedro es muy reveladora. La gente debería poner atención en el significado de estos ejemplos. Nótese como Pedro es mencionado por su nombre, mientras que los otros Apóstoles son mencionados repetidas veces como aquellos con Pedro. Esto demuestra que la Escritura singulariza a San Pedro y lo distingue de los demás Apóstoles.

Marco 16, 7: “Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea…”.

Hechos 2, 37: “Y al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?”.

Hechos 5, 29: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron…”.

Marcos 1, 36: “Y Simón [Pedro] y los que estaban con él salieron a buscarle”.

Lucas 8, 45: “Entonces Jesús dijo: ¿Quién me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la multitud te aprieta y oprime…”.

Lucas 9, 32: “Y Pedro y los que estaban con Él, estaban cargados de sueño…”.

Pedro es claramente singularizado como el líder de los Apóstoles. Es significativo que los escritores del Nuevo Testamento singularizaran a Pedro de esta forma a pesar que lo escribieron años después de la Resurrección. Esto demuestra que su posición de liderazgo todavía mantenía su importancia en la Iglesia después de la Resurrección.

CADA LISTA DE LOS 12 APÓSTOLES TIENE A PEDRO EN PRIMER LUGAR

Cada lista de los 12 Apóstoles en el Nuevo Testamento tiene el nombre de Pedro en primer lugar y el nombre de Judas en el último. Esto es cierto a pesar de que el orden de los demás Apóstoles no siempre sea exactamente el mismo. Pueden verse esas listas en Mateo 10, 2, Marcos 3, 14, Lucas 6, 14, y Hechos 1, 13.

Mateo 10, 2-4: “Y los nombres de los doce apóstoles son estos: El primero, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Santiago hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananita, y Judas Iscariote, quien también le entregó”.

Marcos 3, 14-19: “Y ordenó a los doce (…) A Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Santiago, hijo de Zebedeo, a Juan hermano de Santiago, a quienes puso por sobrenombre Boanerges, que significa, Hijos del trueno; a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Santiago, hijo de Alfeo, a Tadeo, a Simón el cananita, y a Judas Iscariote, el que le entregó…”.

Lucas 6, 14-16: “A Simón, a quien también llamó Pedro, y a Andrés su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, Santiago hijo de Alfeo, y Simón el que se llama Zelotes; Judas hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que también fue el traidor”.

EN LA LISTA DE MATEO, NO SOLO ES MENCIONADO PRIMERO EL NOMBRE DE PEDRO SINO QUE ES LLAMADO "EL PRIMERO"

Mateo 10, 2: “Y los nombres de los doce apóstoles son estos: El primero [protos], Simón, que es llamado Pedro…”.

La palabra griega que se usa en Mateo 10, 2 (protos) significa el primero o el jefe o el principal. Ya que no hay otros numerales dados en la lista – y Pedro no fue el primero en seguir a Jesús (fue Andrés) – claramente esta declaración no tiene la intención de asignar un número a Simón Pedro. Es para indicar que él es el jefe o el líder o el principal de los doce. Mateo está diciendo literalmente: El Primero, Pedro.

También es interesante de notar que protos es usado para significar "el primero" en Mateo 20, 27.

Mateo 20, 27: “Y el que quisiere ser el primero [protos] entre vosotros, sea vuestro servidor”.

El mismo Evangelio (Mateo) ya nos ha dicho que Pedro es el primero entre ellos (Mateo 10, 2). La declaración en Mateo 20, 27, sobre quien será el primer entre ellos, no es, por lo tanto, alguna instrucción general, puesto que tiene una aplicación muy específica y concreta. El primero, Pedro, también debe actuar como un sirviente, cumpliendo su posición de liderazgo con humildad. Este versículo es una de las razones por las que un Papa (que es el jefe o el primero de la Iglesia de Jesús) es llamado el "siervo de los siervos de Dios" (servus servorum dei).

JUAN Y PEDRO CORRIERON A LA TUMBA DE JESÚS; JUAN LLEGÓ PRIMERO, PERO SE ESPERÓ A QUE LLEGARA PEDRO PARA QUE ENTRASE PRIMERO

Aquí hay otro punto que no es necesariamente tan importante como los que ya se han cubierto, pero igual es interesante. En Juan 20 leemos que ambos, Pedro y Juan, corrieron al sepulcro de donde Jesús había resucitado. Juan corrió más aprisa que Pedro, pero él no entró. Juan se detuvo y esperó a que llegara Pedro para que él entrase primero.

Juan 20, 4-6: “Y corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí; mas no entró. Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí…”.

El hecho de que Jesús hizo a San Pedro el primer Papa se demuestra repetidas veces después de la Resurrección, en los hechos de la Iglesia primitiva: los Hechos de los Apóstoles.

PEDRO TIENE EL OFICIO PRINCIPAL EN REEMPLAZAR A JUDAS, EL REMPLAZO DE JUDAS DEMUESTRA LA SUCESIÓN APOSTÓLICA

En Hechos 1, leemos sobre la decisión de sustituir con otro apóstol al Judas fallecido. Pedro se levantó en medio de los discípulos, y dirige el curso de acción para reemplazar a Judas.

Hechos 1, 15-20: “Y en aquellos días Pedro se levantó en medio de los discípulos (el número de personas allí reunidas, era como de ciento veinte), y dijo: Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura, la cual el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era contado con nosotros y tuvo parte en este ministerio. Éste, pues, adquirió un campo con el salario de su iniquidad (…) Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella; y tome otro su cargo”.

Esto demuestra claramente la posición de la autoridad de Pedro como el primer Papa, pero también nos muestra la sucesión apostólica. En otras palabras, las posiciones de los Apóstoles (los obispos) continúan con los reemplazos después que estos Apóstoles o primeros obispos fallecieran. Hablando del oficio de Judas, Hechos 1, 20 dice: Tome otro su cargo. Los obispos habían de ser reemplazados a lo largo de la historia mientras la Iglesia continuase con su misión, de manera que cuando San Pedro se muere en Roma como su primer obispo, su puesto como el primer ministro y líder de la Iglesia Cristiana sería ocupado por otro obispo de Roma, el segundo Papa. Su nombre fue Lino

EN HECHOS 2, VEMOS LA PRIMACÍA DE SAN PEDRO COMO EL PAPA EN SU GRAN DISCURSO A LOS JUDÍOS

Hechos 2, 14: “Entonces Pedro, poniéndose de pie con los once, alzó su voz, y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras”.

Nótese una vez más el lenguaje, "Pedro poniéndose de pie con los once". Este fue el día de Pentecostés, considerado como el nacimiento de la Iglesia, cuando todos los líderes de la Iglesia se reunieron. Después de que él les predicó a los judíos, les preguntaron a los hombres (plural) que debían de hacer. Fue entonces Pedro quien respondió a todos:

Hechos 2, 37-47: “Y al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Entonces Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautizaos cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo… y aquel día fueron añadidas a ellos como tres mil almas… Y el Señor añadía cada día a la iglesia a los que había de ser salvados.”

También vemos aquí que no hay salvación fuera de la Iglesia gobernada por San Pedro, la Iglesia católica.

EN HECHOS 4, LA PRIMACÍA DE PEDRO COMO PAPA SE DEMUESTRA EN SU DISCURSO DELANTE DE LOS DIRIGENTES DE LOS JUDÍOS

En una reunión con el sumo sacerdote, poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder habéis hecho vosotros esto? San Pedro contestó de nuevo por los demás.

Hechos 4, 6-10; 12: “Y Anás, el sumo sacerdote, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal; Y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel: (…) en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo del cielo dado a los hombres en que debamos ser salvos”.

PEDRO ES SINGULARIZADO NUEVAMENTE COMO EL LÍDER EN HECHOS 5

En Hechos 5, el sumo sacerdote cuestiona una vez más a los Apóstoles y les ordena que no enseñen en el nombre de Jesús.

Hechos 5, 29: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Si todos los Apóstoles respondieron, como dice en este versículo, ¿Entonces, por qué la escritura relata de esta forma, mencionando solo a Pedro por su nombre? Es obvio, porque él era el líder de los Apóstoles, porque era el primer Papa.

PEDRO APLICA EL SOLEMNE CASTIGO DE LA IGLESIA EN EL CASO DE ANANÍAS Y SAFIRA

En Hechos 5, leemos sobre dos cristianos, Ananías y Safira, que vendieron una heredad, y retuvieron una parte del precio. Fue Pedro quien pronunció sobre ellos la sentencia de Dios y de la Iglesia.

Hechos 5, 3-11: “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para que mientas al Espíritu Santo, y te quedes con parte del precio de la heredad? (...) Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó y expiró (…) Y Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? (…) Y al instante cayó a los pies de él, y expiró (…) Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas”.

AL PRIMER GENTIL CONVERSO SE LE ORDENA ESPECÍFICAMENTE QUE FUERA A SAN PEDRO, EL DIRIGENTE DE LA IGLESIA

En Hechos 10, leemos sobre el primer gentil converso, Cornelio. Se debe tener en cuenta la importancia de la recepción de Cornelio en la Iglesia. La recepción del primer converso gentil fue un evento monumental que muestra la universalidad de la única verdadera Iglesia. El hecho de que el ángel le haya dicho a Cornelio de ir específicamente a San Pedro, y que Pedro le diría lo que tiene que hacer, nos proporciona otro ejemplo de la primacía de San Pedro como el Jefe de la Iglesia.

Hechos 10, 4-6: “Y mirándole, [Cornelio] tuvo miedo, y dijo: ¿Qué quieres, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido como un memorial delante de Dios. Envía, pues, unos hombres a Jope, y haz venir a Simón, que tiene por sobrenombre Pedro (…) él te dirá lo que debes hacer”.

LA VISIÓN DE QUE LAS RESTRICCIONES DE LA ANTIGUA LEY CONTRA LOS ALIMENTOS IMPUROS HABÍAN TERMINADO, LO QUE SIGNIFICÓ EL FIN DE LA ANTIGUA LEY, LE FUE DADA A SAN PEDRO, EL JEFE DE LA IGLESIA

De acuerdo con las instrucciones del ángel al primer gentil converso de ir a San Pedro, es igualmente significativo que San Pedro sólo recibe la visión sobre el fin de la Antigua Ley y sus prescripciones.

Hechos 10, 9-13: “Al día siguiente, mientras ellos caminaban y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta; y le vino una gran hambre, y quiso comer; pero mientras ellos preparaban la comida, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y algo que descendía hacia él, como un gran lienzo atado de los cuatro cabos, y descendía sobre la tierra; en el cual había de toda clase de cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Oyó una voz: Levántate, Pedro, mata y come”.

Es interesante que la visión se le da a Pedro tres veces. Esto se asemeja con Juan 21, 15-17, donde tres veces Jesús le indica a Pedro que todos los miembros de su Iglesia serán encargados a él: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas, apacienta mis ovejas. Esto corresponde al oficio tres veces superior de San Pedro y de todos los Papas que son: enseñar y proteger la verdadera doctrina, velar por la liturgia o el culto de la Iglesia, y gobernar la Iglesia por la disciplina.

SAN PEDRO SUSTENTA CLARAMENTE LA PRIMACÍA EN EL CONCILIO DE JERUSALÉN

En Hechos 15, leemos sobre la disensión relativa a la circuncisión. Algunos estaban enseñando que todos los gentiles conversos al Evangelio tenían que someterse a la circuncisión para ser salvos. Después de mucha discusión, Pablo y Barnabás fueron para con los Apóstoles en Jerusalén a consultarles sobre esta cuestión. Los líderes de la Iglesia realizaron un concilio para discutir este asunto. Este concilio es llamado a veces el primer concilio ecuménico de la Iglesia cristiana.

Hechos 15, 7: “Y después de una larga deliberación, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya ha mucho tiempo determinó Dios aquí entre vosotros que por mi boca oyesen los gentiles la palabra del evangelio, y creyesen”.

Después de una larga deliberación, San Pedro se levantó y pronuncia el primer discurso para acabar con la discusión y dar una decisión. La Biblia hace una mención especial al hecho de que cuando Pedro habló y dio su decisión, la multitud calló:

Hechos 15, 12: “Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo…”.

Santiago hablo después de Pablo y Barnabas; pues, como nos dice el historiador de la Iglesia primitiva Eusebio, Santiago fue delegado para ser el obispo en la iglesia local de Jerusalén.

LA PROMULGACIÓN DE LA DECISIÓN ADOPTADA EN EL CONCILIO DE JERUSALÉN MUESTRA EL PODER DE LA IGLESIA Y DE LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS

Hechos 15, 28-29: “Pues ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias. Que os abstengáis de las carnes inmoladas a los ídolos, de sangre, y de lo ahogado y de la fornicación; de lo cual haréis bien en guardaros. Salud”.

Nótese que en Hechos 15 de los Apóstoles (dirigidos por San Pedro) llegaron a una decisión, después que Jesús había dejado la tierra, por su propia autoridad que habían recibido de Cristo. Este proceso continuo a través de la historia de la verdadera Iglesia de Jesucristo, la Iglesia católica. Puesto que la Iglesia es la columna y el sustento de la verdad, como lo leemos en 1 Tim. 3, 15, sus mandamientos, sus preceptos y decisiones, son vinculantes, si es que son afirmadas por la autoridad del obispo supremo, el Papa; porque él tiene el poder de atar y desatar que proviene de Cristo. Por eso que es después del Concilio de Jerusalén que Pablo predicó a la gente que deben seguir estos preceptos:

Hechos 15, 41: “Y pasó [Pablo] por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias; y mandando que observasen los preceptos de los Apóstoles y de los presbíteros”.

Este versículo no está completo en la biblia protestante. La versión de Reina Valera le quitó la parte sobre la observancia de los preceptos de los Apóstoles y de los presbíteros porque demuestra la autoridad de la Iglesia, una autoridad que debe ser tenida en cuenta además de la Biblia.

San Ignacio de Antioquía, en la Carta a los de Esmirna, capítulo 8, 110 d.C., dice: “Que nadie sin el obispo haga nada de lo que atañe a la Iglesia. Sólo aquella Eucaristía ha de ser tenida por válida que se hace por el obispo o por quien tiene autorización de él. Dondequiera que esté el obispo, acuda allí el pueblo, así como dondequiera que esté Jesucristo, allí está la Iglesia católica”.

Hemos visto la evidencia innegable de la Biblia que San Pedro fue el primer Papa. Hemos visto la evidencia y la prueba de las palabras de Jesús, de todos los cuatro Evangelios, de los Hechos de los Apóstoles, de los Padres, entre otros. Es un hecho de la historia que San Pedro murió en Roma como siendo su primer obispo, y que él fue sucedido por otros Papas a lo largo de la historia. Ellos asumieron el oficio de San Pedro como líder y gobernador del Reino de Cristo (su Iglesia), al igual que Eliaquim sucedió a Sebna para el lugar de primer ministro en el Reino de David.

Los Padres de la Iglesia que dicen de Pedro y Jesucristo Mat 16-18

Citas de los Padres de la Iglesia Primitiva sobre Pedro

Los Padres entendieron que la fe de Pedro es inseparable de Pedro mismo y del oficio de cual Jesús edificó en él como primer ministro de su Iglesia. También podemos ver esta verdad en Lucas capítulo 22.

San Irineo, obispo de Lyons: Siendo, pues, tantos los testimonios, ya no es preciso buscar en otros la verdad que tan fácil es recibir de la Iglesia, ya que los Apóstoles depositaron en ella, como en un rico almacén, todo lo referente a la verdad, a fin de que cuantos lo quieran saquen de ella el agua de la vida (Ap 22, 17). Esta es la entrada a la vida. Todos los demás son ladrones y bandidos (Jn 10, 1. 8-9). Por eso es necesario evitarlos, ...Solo Iglesia Catolica.


Tatiano, el sirio (170 D.C.)

Simón Kephas respondió diciendo: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Vivo. Jesús le respondió diciéndole: "Bendito seas Simón hijo de Jonás: carne y sangre no te revelaron esto sino mi Padre que está en el cielo. Y te digo también que tú eres Kephas y sobre esta roca edificaré mi Iglesia y las puertas del hades no prevalecerán contra ella" (Diatesseron 23 [170 D.C.]).

Tertuliano (220 D.C.):

No había nada oculto para Pedro, quien era llamado la Roca, sobre la que ha sido edificada; quien obtuvo las llaves del Reino de los Cielos y el poder de atar y desatar en el cielo y la tierra" (Tertuliano, De Praescript Haeret).

Tertuliano después dirá:

"Ahora inquiero en sus opiniones, para ver si usted usurpa el derecho de la Iglesia. ¿Presume usted, porque el Señor dijo a Pedro sobre esta piedra edificaré mi Iglesia que el poder de atar y desatar ha sido entregado a usted, esto es a cualquier miembro de la Iglesia de Pedro? ¿

Qué tipo de hombre es usted subvirtiendo y cambiando lo que fue manifiestamente intención del Señor cuando Él confirió ***personalmente a Pedro*** las llaves. "Sobre ti, dijo Él, edificaré mi Iglesia" y "te doy" las llaves..."(Tertuliano, sobre la modestia 21:9-10)

Carta Apócrifa de Clemente de Roma al Apóstol Santiago 2 (posiblemente 221 D.C.)

Sepa usted mi señor que Simón [Pedro], quien por el bien de la verdadera fe y la más segura fundamentación de su doctrina, fue separado para ser el cimiento de la Iglesia y para este fin fue Jesús mismo con su boca digna de verdad quien lo llamó Pedro"


Las Homilías Clementinas

"...[Simón Pedro dijo en Roma a Simón el Mago] por estar tú en directa oposición a mí, que soy una roca firme, el cimiento de la Iglesia..." (Homilías Clementinas 17:19 - 221D.C.)

San Hipólito (225 D.C.):

"Pedro, la Roca de la Iglesia..."(Hippolytus in S. Theophan, n. 9, Galland, ii. p. 494)

"Pedro, la Roca de la Fe, a quien Cristo Nuestro Señor llamó bienaventurado, el maestro de la Iglesia, el primer discípulo, aquel quien posee las llaves del Reino"(Hippolytus, Ex Fabricio, Op. Hippol. tom. ii. De Fine Mundi et de Antichristo, n. 9).


Orígenes (230-250 D.C.):

"Vean lo que el Señor dice a Pedro, el gran cimiento de la Iglesia y la roca más sólida sobre la que Cristo fundó la Iglesia..." See what the Lord said to Peter, that great foundation of the Church, and (Origen, In Exodus.Hom. v.4 tom. ii).


"Miren a [Pedro] el gran cimiento de la Iglesia, que más sólida roca sobre quien Cristo edifica la Iglesia. [Matt. 16:18] ¿Y qué le dice Nuestro Señor? ÿ Oh tu poca fe! Le dice ¿Por qué dudas?[Matt.14:31] (Homilies on Exodus 5:4 [248 D.C.]).

"Sobre él [Pedro] la Iglesia fue fundada en la Tierra" (Origen, Ep. ad.Rom. lib. v.c. 10, tom iv.)


"Pedro, sobre quien está edificada la Iglesia de Cristo, contra la que las puertas del infierno no prevalecerán."(Origen, T. iv. In Joan. Tom. v.)


Cipriano de Cártago (246 D.C.):

"Primero a Pedro, sobre quien Él edificó la Iglesia y a quien Él nominó para ese cargo y le mostró que la unidad florecería..."(Cyprian, Ep. lxxiiii ad Fubaian).

"Dios es uno, Cristo es uno y la Iglesia es una, y la Cátedra (silla/cargo) [de Pedro] es una por la Palabra del Señor, sobre esta Piedra..." God is one, and Christ is one, and the Church is one, and the Chair (Cyprian, Ep. xl. ad Pleb).


Leó, I (445 D.C.)

Nuestro Señor Jesucristo ha ubicado el cargo principal sobre el bendito Pedro, jefe de todos los apóstoles...le deseó que tenga parte en su indivisible unidad para ser nombrado como lo que era cuando le dijo:

Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, que el edificio del eterno templo pueda descansar sobre la roca sólida de Pedro fortaleciendo a su Iglesia para que ciertamente ni la imprudencia humana ni las puertas del infierno puedan prevalecer sobre ella". (Letters 10:1 [445 D.C.]).¨

En un esfuerzo para argumentar contra el papado, algunos no católicos dicen que Jesús se refirió a la fe de Pedro (no a Pedro mismo) como la piedra sobre cual la Iglesia sería edificada. Incluso citan algunos pasajes seleccionados de los Padres de la Iglesia primitiva como un intento de comprobarlo. Por ejemplo, ellos citan el siguiente pasaje de San Hilario de Poitiers.


San Hilario de Poitiers (300-368), Sobre la Trinidad, 6, 37: “Esta fe es aquella que es el fundamento de la Iglesia; a través de esta fe las puertas del infierno no pueden prevalecer contra ella” (Nicene and Post-Nicene Fathers [Nicea y los Padres pos-Nicea], edición inglesa, 2ª serie, vol. 9, p. 112).


Lo que ellos no citan es que en la misma obra, San Hilario dice que Pedro fue el fundamento de la Iglesia (Sobre la Trinidad 6, 20).


San Hilario de Poitiers (300-368), Sobre la Trinidad, 6, 20: “El bienaventurado Simón, quien luego de la confesión del misterio fue establecido para ser la piedra-fundación de la Iglesia y recibió las llaves del reino de los cielos” (NPNF2, Vol. 9, p. 105).


San Hilario de Poitiers, Comentario sobre Mateo, 7, 6: “Pedro creyó primero, y es el príncipe del apostolado”.


Como otros padres de la Iglesia veían y entendían a la Fe de Pedro es inseparable de su oficio:

Origenes de Alejandria:

Tú eres el Cristo, el Hijo del Diosviviente». Y si alguno le dice esto a Él ... obtendrá las cosas que fueron habladas conforme a la letra del Evangelio a aquel Pedro, pero, como el espíritu del Evangelio enseña, a todo el que se torna tal como era Pedro.Pues llevan el sobrenombre de «roca»TODOS SON LOS QUE SON IMITADORES DE CRISTO,esto es,de la roca espiritual que seguía a quienes estaban siendo salvados, para que puedan beber de ella [en] la sequía espiritual

Afraates el Sirio (principios del siglo IV):

"Así también la verdadera Piedra, nuestro Señor Jesucristo, es el fundamento de toda fe. Y en Él, en (esta) Piedra, se basa la fe. Y descansando sobre la fe toda la estructura se eleva hasta ser completada. Pues es el fundamento lo que constituye el principio de todo el edificio. Pues cuando alguien es traído cerca de la fe, es puesto por él sobre la Piedra, es decir nuestro Señor Jesucristo. "

acobo de Nisbis (principios del siglo IV):

Así, de toda nuestra fe, nuestro Señor Jesucristo es el firme y verdadero fundamento; y sobre esta roca se establece nuestra fe. Por tanto, cuando alguno ha venido a la fe, es puesto sobre una roca firme, la cual es nuestro Señor Jesucristo. Y, a llamar a Cristo una roca, no digo nada por mí mismo, pues los profetas lo han llamado antes una roca. Sermón 1, Sobre la Fe 1,13

Orígenes de Alejandría (c. 185-c.254) dice: "«Tú eres Pedro», etc. Pues es una roca cada discípulo de Cristo de quien bebieron aquellos que bebieron de la roca espiritual que los seguía," pero, como el espíritu del Evangelio enseña, a todo el que se torna tal como era Pedro. Pues llevan el sobrenombre de «roca» todos los que son imitadores de Cristo"

Cipriano de Cartago (c. 200- 258) dice: Ciertamente los otros Apóstoles también eran lo que era Pedro, dotados de un igual compañerismo de honor y poder; pero se hace un comienzo desde la unidad,"

Afraates el Sirio (principios del siglo IV) dice: "Así también la verdadera Piedra, nuestro Señor Jesucristo, es el fundamento de toda fe. Y en Él, en (esta) Piedra, se basa la fe."

Afraates el Sirio (principios del siglo IV) dice: Pues cuando alguien es traído cerca de la fe, es puesto por él sobre la Piedra, es decir nuestro Señor Jesucristo. Por los embates de la tormenta no se cae, porque su estructura está levantada sobre la roca de la verdadera Piedra.

eda el Venerable (c. 673-735) padre de la iglesia dice: "Tú eres Pedro y sobre esta roca de la cual has tomado tu nombre, esto es, SOBRE MI MISMO, edificaré mi Iglesia, sobre aquella PERFECCION DE LA FE que TU CONFESASTE edificaré mi Iglesia por cuya unanimidad de confesión" Metafóricamente se le dice a él que la Iglesia ha de ser construida sobre esta roca, ES DECIR, EL SALVADOR que tú confesaste, quien ha concedido participación al fiel confesor de su nombre.

Pascasio Radberto (c. 785-860) dice: " "Tan grande fe no surge excepto de la revelación de Dios el Padre y la inspiración del Espíritu Santo de modo que cualquiera que tenga fe, como una piedra firme, es llamado Pedro ... Debiera notarse que cualquiera de los fieles es una roca en la medida en que es un imitador de Cristo", "De modo que no en Pedro solo sino sobre todos los Apóstoles, se edifica la Iglesia de Dios"

Eusebio de Cesarea (c. 260-340):

Empero, no errarás en absoluto del ámbito de la verdad si supones que «el mundo» es en realidad la Iglesia de Dios, y que su «fundamento» es en el primer lugar, aquella inefablemente sólida roca sobre la cual está fundada, como dice la Escritura: «Sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella»; y en otra parte: «La roca, además, era Cristo».

Escritor y prelado cristiano griego. Favorito del emperador Constantino, fue elegido obispo de Cesarea en 313 e intervino en las luchas entre ortodoxos y arrianos. Llevado por su espíritu conciliador, se enfrentó varias veces con Atanasio. Fundó la historiografía eclesiástica, fijó las bases de la cronología hasta 323 en su Crónica y escribió una historia del cristianismo hasta esa fecha. Es autor también de dos obras apologéticas: Preparación evangélica y Demostración evangélica.

Atanasio de Alejandría:

“Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” ..esta es la verdad y el principio soberano de nuestra fe ...Y como Él es un fundamento, y nosotros piedras construidas sobre él ...La Iglesia está firmemente establecida; está fundada sobre la roca, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella ... Y porque esta es la fe de la Iglesia, que ellos de alguna manera entiendan que el Señor envió a los Apóstoles y les mandó hacer de esto el fundamento de la iglesia

Juan Crisóstomo (c. 347-407)

Su significado [1 Cor 3:11] es este: He predicado a Cristo, os he entregado el fundamento. «Pues ningún otro fundamento puede un hombre poner, que aquel que está puesto». Sobre éste entonces edifiquemos, y como un fundamento adhirámonos a él, como una rama a una viña; y que no haya distancia entre nosotros y Cristo.

Homilías sobre 1 Corintios VIII, ver. 11 (NPNF 12:47)

Por tanto Él añadió esto, «Y te digo, tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia;

Homilías sobre el Evangelio de Juan XXI,1 (NPNF 14:73)

Papa San Pío X nombró a San Juan Crisóstomo como Patrono de todos los predicadores católicos del mundo.

Que Dios nos siga enviando muchos predicadores como él.

¿Si Dios está con nosotros, quién podrá contra nosotros? (San Pablo Rom.8).

«señor y obispo de los obispos que rige no sólo la santa iglesia de los hebreos en Jerusalén sino también todas las demás iglesias fundadas en cualquier parte por la divina providencia» (1,1). Se trata de una carta que pertenece al cuerpo de las Pseudoclementinas. Según ella Pedro forma parte de las primicias que eligió el Señor y es «el primero de los apóstoles y el primero, también, a quien Dios Padre reveló el Hijo y a quien Cristo confirió la debida bienaventuranza (Mt 16,17);

Jerónimo (342-420)

El fundamento singular que el arquitecto apostólico puso es nuestro Señor Jesucristo. Sobre este estable y firme fundamento, el cual ha sido depositado sobre terreno sólido, se edifica la Iglesia de Cristo ... Pues la Iglesia fue fundada sobre una roca ... sobre esta roca el Señor estableció su Iglesia; y el Apóstol Pedro recibió su nombre de esta roca (Mt 16,18) ... Ella, que con una firme raíz está fundada sobre la roca, Cristo

Jerónimo (342-420) La roca es Cristo, quien concedió a sus discípulos que ellos también fuesen llamados rocas, «Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia».

Comentario sobre Mateo 7:25; Epístola 65:15; Sobre Amós VI,12-13

Paladio de Helenópolis (c. 365-425)

«Tú eres Pedro, y sobre esta roca» «edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».

Diálogo sobre la vida de Juan Crisóstomo(PG 47:48)

En una carta que escribió a Santa Eustoquia, San Jerónimo le cuenta el diálogo aterrador que sostuvo en un sueño o visión. Sintió que se presentaba ante el trono de Jesucristo para ser juzgado, Nuestro Señor le preguntaba: "¿A qué religión pertenece? Él le respondió: "Soy cristiano – católico", y Jesús le dijo: "No es verdad". Que borren su nombre de la lista de los cristianos católicos. No es cristiano sino pagano

Los Padres entendieron que la fe de Pedro es inseparable de Pedro mismo y del oficio de cual Jesús edificó en él como primer ministro de su Iglesia. También podemos ver esta verdad en Lucas capítulo 22.

Aclaracion de ROCA y Piedra Piedrita

ahora y despues de ver la Iglesia y los primeros padres de la Iglesia confirman la Iglesia se debe aclarar lo siguiente:El texto dice: "Tú eres Pedro (Petros) y sobre esta piedra (petra)edificaré mi Iglesia" (Mt. 16,18-20)

En el griego moderno el nombre dado a Simón, "Pedro" Petros significa "piedrita" y Petra significa "piedra" o "roca". El punto aquí es que hay algunas cosas que los defensores de "roca y piedrita" no tienen en cuenta:

1- El texto griego es una traducción que hace el evangelista de las palabras de Jesús cuya lengua no era el griego sino el arameo

2-El evangelista Mateo no utiliza las palabras griegas sino la palabra aramea "kephas" en los dos casos,metiendo esa única palabra aramea en el texto que está escrito en griego.

El arameo tiene una palabra para piedra y roca y esa palabra es kephas. El evangelista usa expresamente "kephas" en arameo las dos veces.

Kephas en arameo expresa una piedra o roca GRANDE, la palabra usada en arameo para una piedrita es "evna" y Pedro nunca aparece llamado "evnas" o "envas". Sin embargo seguramente habrás notado que "Cephas" sí es utilizada varias veces en el NT para nombrar a Pedro y no es casualidad porque cephas/kephas es el nombre arameo que le fue dado por Jesús. "Cephas" es el mismo "kephas" tal como lo testimonian los escritos más antiguos que nos llegan del evangelio de Mateo

Tú eres Kepha y sobre esta kepha edificaré mi Iglesia" es como aparece realmente en las versiones más antiguas del evangelio de Mateo

La metáfora funcionaba muy bien en arameo donde los sustantivos no tenían género. En griego los sustantivos sí tienen género y la palabra griega para "roca" "Petra" es un femenino; no puede ser utilizado como nombre propio de un varón.

Los padres de la iglesia mencionaron que es la confesion de Pedro es lo q importaba, Jesucristo atraves de esa confesion iba a empezar a edificar la iglesia

Si lo interpreto asi, Pedro se confiera y sobre el mismo edificara la Iglesia, nuevamente vas a la Iglesia Catolica, y mas un refuerza la palabra Iglesia, singula y unico cuerpo de cristo visible el cual se ha dividido por muchas circuntancias y solo cuando seamos UNO 1 el mundo creera en mi, por que sera que en europa los musulmanes estan ganando terreno al cristianismo y el Islam debe ser cristianizado y la IC no puede sola siempre necesita de los demas hermanos juntos ef 4-5

Al irse generando con el tiempo copias del evangelio de Mateo algunos decidieron traducir kephas al griego y así le pusieron Petros por el primer kepha en referencia al nombre propio de Pedro y petra al segundo kepha.Y todavia hay más. Petra y petros, en griego koineé, el griego popular antiguo en el que están escritos los evangelios, son perfectamente sinónimos no hay diferencia "de tamaño", Hay otras variantes del griego (como el ático o el iónico) y no son equiparables

Por otro lado, la teoría de "roca y piedrita" es muy nueva. Todos los fundadores de la Reforma y los que los siguieron inmediatamente creían en la autoridad de Pedro, Pedro era "La Roca". Lo que ellos no aceptaban era que Pedro tuviera un sucesor.El Reformador, Martin Lutero, dice esto:¿Porqué buscan mis llaves en la guardia del cielo? ¿No lo entienden? Jesús dijo "Se las dí a Pedro" Estas son de hecho las llaves del cielo, pero no las encontrarán en el cielo porque las dejé en la tierra. La boca de Pedro es mi boca, su lengua es mi llavero, sus llaves son mis llaves.

Ellas están trabajando, son poder, un mandato dado por Dios a través de Cristo a todo el mundo cristiano para retener o remitir los pecados de los hombres(Martin Lutero sermón dado en 1530 - después de haber roto con la Iglesia). Por eso te digo todos los pastores asi digan lo que digan se basan en doctrina de hombres y en libros de hombres asi muestren la biblia por delante. Para poder desconcer lo evidente tienen que manipular la palabra pecando sobre el cielo y la tierra

martes, 30 de agosto de 2011

La Biblia enseña que Jesucristo está verdaderamente presente en la Eucaristía

La Biblia enseña que Jesucristo está verdaderamente presente en la Eucaristía


por Hno. Pedro Dimond
Juan 6, 53: “Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo, si no coméis de la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros”.
Los protestantes no creen que la Eucaristía es el verdadero cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo. Los católicos creen, que después de la consagración en la Misa, “el Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está verdadera, real y sustancialmente contenido” en la Eucaristía bajo las apariencias del pan y del vino (Concilio de Trento, Decreto sobre la Eucaristía). La creencia católica de la Eucaristía fue unánimemente sostenida durante los primeros 1500 años del cristianismo. El fundamento bíblico de la enseñanza católica sobre la Eucaristía es contundente e innegable.
EN JUAN CAPÍTULO 6, JESÚS DICE CLARAMENTE QUE SU CARNE ES COMIDA Y SU SANGRE ES BEBIDA, Y QUE DEBEMOS COMER SU CARNE Y BEBER SU SANGRE
Juan 6, 51-58: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo le daré es mi carne, vida del mundo. Disputaban entre sí los judíos, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo; En verdad, en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él. Así como me envió mi Padre vivo, y vivo yo por mi Padre, así también el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el pan que comieron los padres y murieron; el que come este pan vivirá para siempre”.
Jesús dice una y otra vez, en los términos más claros, que su carne es comida y su sangre es bebida. Él dice que si no coméis su carne y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros.
LOS JUDÍOS SE BURLABAN DE LA IDEA DE COMER SU CARNE; EN RESPUESTA, JESÚS CONFIRMA QUE ESO ES EXACTAMENTE LO QUE ÉL QUERÍA DECIR
Los no católicos afirman que las palabras de Jesús en Juan 6 no deben ser entendidas literalmente. Ellos dicen que Jesús estaba hablando sólo metafóricamente o simbólicamente. Tal interpretación no se justifica en el contexto de Juan 6. Además, aquello se refuta claramente por lo que Jesús les dice a los judíos inmediatamente después que ellos expresaron su incredulidad ante la idea de comer su carne.
Juan 6, 52-53: “Disputaban entre sí los judíos, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo; En verdad, en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros”.
Los judíos no creían que fuera posible que Jesús les diera de comer su carne. Ellos decían exactamente lo que los protestantes dicen hoy en día. Si Jesús hubiese estado hablando en términos puramente metafóricos (en vez de literal), como dicen los protestantes, entonces esa era la ocasión perfecta para que Él les asegurase que su aprensión era infundada. Era el momento perfecto para que Jesús les explicara que en realidad Él no estaba queriendo decir que la gente debía comer su carne, sino que Él quería decir otra cosa.
En cambio, ¿qué les dijo a ellos? En respuesta a su incredulidad, vemos que Jesús repite el mismo mensaje: que verdaderamente es necesario comer su carne y beber su sangre, pero en términos más fuertes. Él les dice que si ellos no comen su carne y beben su sangre no tendrán vida en ellos (Juan 6, 53).
MÁS AÚN: EN JUAN 6, 54, LA BIBLIA CAMBIA LA PALABRA PHAGO (QUE SIGNIFICA “COMER”) POR TROGO (QUE SIGNIFICA “MASTICAR” O “MOLER CON LOS DIENTES”) PARA NO DEJAR DUDA QUE LO QUE REALMENTE QUERÍA DECIR JESÚS ERA COMER SU CARNE
La palabra phago (que significa “comer” o “consumir”) es usada nueve veces en el texto original griego de Juan 6, 23-53. Phago es suficiente para comunicar la idea de comer la carne de Jesús. Inmediatamente después que los judíos expresaran su incredulidad acerca de que Jesús quería decir tal cosa, leemos (en Juan 6, 54) que Jesús usa una palabra aún más fuerte y más gráfica. La palabra que Él usa (en Juan 6, 54 y siguientes) es trogo. Esta palabra significa literalmente “masticar” o “moler con los dientes”, como lo confirma un estudio protestante de la Biblia que está accesible en internet([1]). Por lo tanto, para erradicar toda duda de la necesidad de comer su carne, Jesús cambia a una palabra que no significa otra cosa más literal que comer (masticar, moler con los dientes). La misma palabra trogo se usa para significar literalmente comer en Mateo 24, 38 y Juan 13, 18.
Juan 6, 54-56: “El que come [trogo] mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come [trogo] mi carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él”.
A la luz de esta evidencia, es absurdo argumentar que Jesucristo no quiso decir que la gente debía comer su carne y beber su sangre.
¿QUÉ PASA CON JUAN 6, 63?
Ante la evidencia abrumadora en Juan 6 de que la Eucaristía es el verdadero cuerpo y sangre de Cristo, algunos no católicos buscarán cualquier cosa para combatirla. Ellos señalarán a Juan 6, 63.
Juan 6, 63: “El espíritu es el que da vida, la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”.
Ellos afirman que esto indica que en realidad Jesús no quiso decir que la gente comiera de su carne. Sin embargo, esta afirmación no tiene sustento y se refuta por los siguientes puntos:
En primer lugar, sabemos que Jesús no está hablando de su carne en esta parte del versículo donde dice que “la carne no aprovecha para nada”. Considérese la siguiente pregunta: ¿La carne de Jesucristo no tiene ningún provecho o beneficio? ¿Qué hay de su encarnación? ¿Cómo podría Él hablar de su propia carne diciendo que no produce beneficio alguno cuando Él acaba de decir, una y otra vez, (Juan 6, 51, etc.) que su carne es la vida del mundo?
Si Jesús estaba hablando de su carne cuando dice que la carne no aprovecha para nada, entonces Él se contradice a sí mismo. Jesús habría estado diciendo que su carne es la vida del mundo (Juan 6, 51, etc.) justo antes de decirles que “la carne no aprovecha para nada”. Eso es imposible y ridículo. Jesús no estaba hablando de su carne cuando Él dice “la carne no aprovecha para nada”.
En segundo lugar, Jesús dice que la gente necesita comer su carne y beber su sangre (y que su carne es comida) aproximadamente diez veces en este capítulo. En ninguna vez Él indica que su sentido no es literal; ni tampoco lo hace aquí.
Más bien, al enfatizarles que lo que Él dice acerca de su carne y su sangre es “espíritu y vida”, Jesús estaba disipando la idea de que todo lo que debe interesar con tener que comer su carne sea para el sustento de la vida física. La Eucaristía es la verdadera carne y sangre de Jesús (como Él deja claro), así como su alma y divinidad, pero que, ante todo, produce una prenda espiritual. Ella es espíritu y vida. Ella es principalmente para el sustento de la vida espiritual y para obtener la vida eterna.
El cuerpo de Cristo no se come con el fin de satisfacer un estómago hambriento, sino por la inestimable vida espiritual y las gracias que produce. De esto es lo que Jesús estaba hablando. Esto se confirma en el siguiente punto, que muestra cómo después de sus palabras en Juan 6, 63, muchos de los seguidores de Jesús lo abandonaron por las “duras palabras” acerca de su carne y sangre. Ellos comprendieron que Jesús les estaba diciendo que debían comer su carne y beber su sangre, pero ellos simplemente se negaron a aceptarlo.
DESPUÉS DE DECIRLES QUE DEBÍAN COMER SU CARNE Y BEBER SU SANGRE, MUCHOS DE SUS DISCÍPULOS LO ABANDONARON; ESTO ES UNA PRUEBA DE QUE LES HABÍA QUEDADO CLARO A LOS PRESENTES QUE EL SIGNIFICADO DE LO DICHO POR JESÚS ERA PRECISAMENTE QUE LA GENTE DEBÍA COMER SU CARNE
Juan 6, 60-68: “Luego de haberlo oído, muchos de sus discípulos dijeron: ¡Duras son estas palabras! ¿Quién puede oírlas? Conociendo Jesús que murmuraban de esto sus discípulos, les dijo: ¿Esto os escandaliza? (…) Desde entonces muchos de sus discípulos se retiraron y ya no le seguían, y dijo Jesús a los doce: ¿Queréis iros vosotros también? Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna”.
Si Jesús no hubiera querido realmente decirle a la gente que comieran su carne y bebieran su sangre, entonces Él tendría que haberles aclarado el significado y detener a esos discípulos de abandonarlo por causa de un malentendido. Él les habría dicho algo como: “Esperen, me habéis malentendido. Yo sólo hablaba simbólicamente. En realidad no quise decir que debíais comer mi carne y beber mi sangre”. Pero Él no hizo nada por el estilo. Él permitió que se fueran todos los que no aceptaron su mensaje. Esto es un indicio abrumador del contexto de que todo el mundo entendió que Jesús estaba hablando literalmente de la necesidad de comer su carne y beber su sangre. Ellos simplemente no pudieron aceptarlo, y Jesús no negó la verdad o modificó lo que Él les había dicho.
El hecho de que muchos de los seguidores de Jesús lo abandonen porque es necesario comer su carne y beber su sangre es tristemente ilustrativo de cómo este asunto, en las diferentes épocas de la historia de la Iglesia, ha sido la causa principal por la que las personas abandonan la verdadera fe de Jesús. Ello ocurrió otra vez en el siglo XVI, cuando muchos abandonaron a Jesús y su verdadera fe porque se negaron creer que la Eucaristía es el verdadero cuerpo y sangre de Jesucristo.
LOS PROTESTANTES ADMITEN QUE LA SANGRE DEL CORDERO PASCUAL MENCIONADA EN ÉXODO 12, CON LA QUE LOS HEBREOS TENÍAN QUE MARCAR LAS PUERTAS DE SUS CASAS, SIMBOLIZA A JESÚS COMO EL CORDERO DE DIOS SACRIFICADO POR LOS PECADOS DEL MUNDO; ELLOS NO SE DAN CUENTA QUE DIOS ORDENÓ A LOS HEBREOS QUE COMIERAN EL CORDERO PASCUAL
En Éxodo 12, leemos que Dios ordenó a los judíos que marcaran sus puertas con la sangre de un cordero. El ángel exterminador, al pasar por Egipto, no entraría en las casas de los hebreos cuyas puertas fuesen marcadas con la sangre.
Éxodo 12, 13: “La sangre servirá de señal en las casas donde estéis; yo veré la sangre, y pasaré de largo, y no habrá para vosotros plaga mortal cuando yo hiera la tierra de Egipto”.
Protestantes y católicos reconocen que la sangre del cordero pascual (un hecho real) era también un tipo (una prefigura) de Jesucristo, el verdadero Cordero Pascual. Él fue el verdadero Cordero que fue inmolado. Su sangre fue derramada para la salvación del mundo. El Nuevo Testamento declara repetidamente que Jesús es “el Cordero de Dios” que quita los pecados del mundo (Juan 1, 29; 1 Pedro 1, 19; Apoc. 22, 1; Apoc. 15, 3, etc.). San Pablo describe específicamente a Jesús como el Cordero Pascual en 1 Corintios 5, 7.
1 Corintios 5, 7: “Alejad la vieja levadura para ser masa nueva, como sois ácimos, porque nuestra Pascua, Cristo, ya ha sido inmolada”.
Juan 1, 29: “Al día siguiente vio venir a Jesús y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
No hay duda que la sangre del cordero Pascual es el tipo de la sangre de Jesucristo, y que el cordero Pascual es el tipo de Jesucristo. Ahora viene la parte interesante en lo que respecta a esta cuestión. A los hebreos no sólo se les mandó marcar sus puertas con la sangre del cordero; también se les ordenó comer el cordero.
Éxodo 12, 7-8: “Tomarán de su sangre y untarán los postes y el dintel de la casa donde se coma. Comerán la carne esa misma noche…”.
Éxodo 12, 11: “Habéis de comerlo así: ceñidos los lomos, calzados los pies, y el báculo en la mano, y comiendo de prisa, es la Pascua del Señor”.
La necesidad del consumir el cordero Pascual nos muestra la necesidad de comer la carne del Hijo del hombre en la Eucaristía. No basta con ser marcados con las sangre del cordero; también se debe consumir el Cordero de Dios, Jesucristo, para ser salvos. Es necesario recibirlo en la Eucaristía. Él se hace presente en una Misa católica válida. También es interesante que nadie que no era de la familia de Dios podía comer el cordero (Éxodo 12, 43-45), al igual que nadie que no tenga la verdadera fe puede recibir la Eucaristía.
JESÚS OBRÓ EL MILAGRO DE LOS PANES Y LOS PECES EL DÍA ANTERIOR EN QUE LES HABLÓ DE LA EUCARISTÍA PARA MOSTRARLES A TODOS QUE ES POSIBLE LA SUPERABUNDANCIA MILAGROSA
En el mismo capítulo en que Jesucristo habla con tanta claridad de recibir su carne y sangre en la Eucaristía, leemos que Él obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.
Juan 6, 9-14: “… cinco panes de cebada y dos peces; pero esto, ¿qué es para tantos? Les dijo Jesús: Mandad que se acomoden. (…) Se acomodaron pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, dando gracias, dio a los que estaban recostados, e igualmente los peces, cuanto quisieron. Así que se saciaron, dijo a los discípulos: Recoged los pedazos que han sobrado para que no se pierdan. Los recogieron, y llenaron doce cestos de fragmentos que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Los hombres, viendo el milagro que había hecho, decían: Verdaderamente éste es el Profeta que ha de venir al mundo”.
5000 personas comieron milagrosamente de lo que comenzó como cinco panes y dos peces. Jesús hizo este milagro justo el día antes en que les dijo que debían recibir su carne y su sangre en la Eucaristía. Al obrar este milagro justo antes que Él les dijera que debían recibir su carne y su sangre en la Eucaristía, Jesús tenía la intención de mostrarles que tal cosa era posible. Porque el concepto de comer la carne y sangre de Jesús era algo completamente nuevo e increíble para ellos. De la misma manera, la idea de que Él se hiciera milagrosamente presente para el pueblo en muchos lugares era sorprendente. La multiplicación milagrosa de la comida tenía la intención de disipar sus dudas, para ganar su plena confianza en sus palabras antes de hablarles acerca del milagro de la Eucaristía. La multiplicación de los panes y peces significaba el alimento milagroso de la Eucaristía, que no es pan, sino el cuerpo y sangre de Cristo.
LA EUCARISTÍA NO PUEDE SER SÓLO PAN ORDINARIO; SINO SERÍA INFERIOR AL TIPO DEL ANTIGUO TESTAMENTO,
EL MANÁ EN EL DESIERTO, QUE APARECÍA MILAGROSAMENTE
No cabe duda que el maná del desierto (Éxodo 16) era una prefigura de la Eucaristía. Jesús hace una conexión entre ambos en Juan, cap. 6.
Juan 6, 48-51: “Yo soy el pan de vida; vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este es el pan que baja del cielo, para que el que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo, (…) y el pan que yo le daré es mi carne, vida del mundo”.
Jesús hace referencia al maná en el desierto, y luego dice que su carne es el verdadero maná del cielo. El maná del cielo era un pan, pero un pan que aparecía milagrosamente. Caía todos los días, excepto los sábados, durante los cuarenta años en que los hebreos estuvieron en el desierto. Aparecía como si hubiera caído del cielo.
Éxodo 16, 15-16: “Los hijos de Israel, al verla, se preguntaban unos a otros: ¿Manhu? (¿Qué es esto?), pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: Ese es el pan que os da el Señor para alimento”.
El cumplimiento del Nuevo Testamento es mayor que el tipo (o prefigura) del Antiguo Testamento. Si, como dicen los protestantes, la Eucaristía es sólo un pan ordinario, entonces sería inferior al maná en el desierto, que aparecía milagrosamente; sería inferior a su tipo del Antiguo Testamento. Esto no tiene sentido, no puede ser. De alguna manera la Eucaristía debe ser sobrenatural y milagrosa.
JESÚS DICE: “ESTE ES MI CUERPO” Y “ESTA ES MI SANGRE”;
ÉL NO DICE: ESTO ES SÓLO UN SÍMBOLO DE MI CUERPO Y SANGRE
Mateo 26, 26-28: “Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comed, éste es mi cuerpo. Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza que será derramada por muchos para remisión de los pecados”.
Marcos 14, 22-24: “Mientras comían, tomó pan, y bendiciéndolo, lo partió, se lo dio y dijo: Tomad, éste es mi cuerpo. Tomando el cáliz, después de dar gracias, se lo entregó y bebieron de él todos. Y les dijo: Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos”.
Lucas 22, 19-20: “Tomando el pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Este es mi cuerpo, que es entregado por vosotros; haced esto en memoria mía. Asimismo el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es la nueva alianza de mi sangre, que es derramada por vosotros”.
Las traducciones anteriores son de la versión protestante de la Biblia King James. Incluso las traducciones protestantes muestran que Jesús declara que la Eucaristía es su cuerpo y su sangre. Hay muchas maneras en hebreo o arameo por las que Jesús dice “esto representa mi cuerpo”, o “esto es un símbolo de mi cuerpo”, pero no lo hace. Él dice “éste es mi cuerpo” y “esta es mi sangre”.
Por otra parte, contrariamente a lo que algunos piensan, las palabras “haced esto en memoria mía” (Lucas 22, 19) no sugieren que la Eucaristía sea un símbolo. La palabra griega “memoria” es anamnesis. Ella tiene un significado sacrificial. Es el sacrificio que se ofrecía en el Antiguo Testamento. Significa hacer presente de nuevo como una ofrenda sacrificial. Jesús les dice que ofrezcan su verdadero cuerpo y sangre al Padre como un sacrificio memorial.
EL LENGUAJE DE JESÚS CORRESPONDE AL DE MOISÉS EN ÉXODO 24, EN LA FUNDACIÓN DE LA PRIMERA ALIANZA QUE TENÍA SANGRE REAL
La institución de la Eucaristía (de la que leemos en Matero 26, Marcos 14, y Lucas 22) corresponde claramente a la institución de la Primera Alianza en Éxodo 24.
Éxodo 24, 8: Tomó Moisés la sangre y asperjó al pueblo diciendo: Esta es la sangre de la alianza que hace con vosotros el Señor sobre todos estos preceptos”.
Mateo 26, 26-28: “Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comed, éste es mi cuerpo. Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza que será derramada por muchos para remisión de los pecados”.
Nótese la similitud de lenguaje entre la institución de las dos alianzas. Jesús instituye la Nueva Alianza en su sangre con el mismo patrón con que Moisés instituyó la primera alianza. La Nueva Alianza de Jesús toma el lugar de la Antigua, y será la alianza nueva y eterna. Pero si la sangre a la que se refiere Jesús no fuere verdadera sangre – sino sólo un símbolo, como dicen los protestantes – entonces la Nueva Alianza sería inferior a la antigua, porque la institución de la Antigua Alianza involucraba sangre real.
1 CORINTIOS 10 ENSEÑA CLARAMENTE QUE LA EUCARISTÍA ES COMUNIÓN CON EL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
1 Corintios 10, 16: “El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”.
San Pablo es claro en que la Eucaristía es el verdadero cuerpo y sangre de Cristo.
1 CORINTIOS 11 DICE QUE RECIBIR LA EUCARISTÍA INDIGNAMENTE ES PECAR CONTRA EL PROPIO CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR
1 Corintios 11, 26-29: “Pues cuantas veces comáis este pan y bebáis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que Él venga. Así, pues, quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, pues, el hombre a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz; pues el que come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propia condenación”.
De acuerdo con la clara enseñanza de la Biblia, quien recibe indignamente la Eucaristía es culpable del cuerpo y sangre del Señor. San Pablo dice que la persona que recibe la Eucaristía sin las debidas disposiciones y discernimiento come y bebe su propia condenación. Si la Eucaristía fuera sólo un pedazo de pan y algo de vino, tomado en memoria de Cristo, ¿cómo podría alguien que lo recibe de manera indebida sea culpable del cuerpo y sangre del Señor? Obviamente no sería declarado culpable del cuerpo y sangre de Cristo a menos que la Eucaristía fuese verdaderamente el cuerpo y sangre de Cristo.
LA IGLESIA PRIMITIVA CRISTIANA CREÍA UNÁNIMEMENTE QUE LA EUCARISTÍA ES
EL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
Además de la clara evidencia bíblica que hemos visto, el testimonio de la Iglesia antigua apoya unánimemente la enseñanza católica de la Eucaristía. Todo aquel que se tome el tiempo de consultar a los Padres de la Iglesia sobre este punto descubrirá que todos ellos creían que la Eucaristía es el cuerpo y sangre de Cristo. Los Padres de la Iglesia son los escritores cristianos de los primeros siglos. Ellos son los que recibieron la tradición de los Apóstoles.
La creencia protestante de la Eucaristía era ajena a toda la Iglesia cristiana de los primeros 1500 años de su existencia. Se podrían citar muchos pasajes de Padres de la Iglesia sobre esta materia, pero sólo citaré a tres. En el 110 d.C., San Ignacio de Antioquía (uno de los Padres apostólicos generalmente reconocido por los protestantes) dice lo siguiente acerca de un grupo de herejes que negaban que la Eucaristía es la carne de Cristo. Él se refería a los docetas, que también negaban la realidad de la Encarnación y de la Crucifixión.
San Ignacio de Antioquía, Epístola a los fieles de Esmirna, capítulo 7, 110 d.C.: “Igualmente se apartan de la Eucaristía y de la oración, pues no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo con la que padeció por nuestros pecados, la cual resucitó el Padre en Su bondad”.
San Irineo, Contra las Herejías, Libro 5, cap. 2, 185 d.C.: “En consecuencia, si el cáliz mezclado y el pan fabricado reciben la palabra de Dios para convertirse en Eucaristía de la sangre y el carne de Cristo, y por medio de éstos crece y se desarrolla la carne de nuestro ser, ¿cómo pueden ellos negar que la carne sea capaz de recibir el don de Dios que es la vida eterna, ya que se ha nutrido con la sangre y el carne de Cristo, y se ha convertido en miembro suyo?”.
San Cirilo de Jerusalén, Discursos de Catequesis, Mistagógica 1, 19:7, 350 d.C.: “Pues el pan y el vino de la Eucaristía eran simple pan y vino antes de la invocación de la santa y adorable Trinidad, pero, una vez hecha la invocación, se convierten el pan en el carne y el vino en la sangre de Cristo…”.

(http://mb-soft.com/believe/txuc/cyril48.htm)
Negar la enseñanza católica acerca de la Eucaristía es simplemente negar la clara enseñanza de Jesucristo y de la Biblia.
© 2011 Most Holy Family Monastery.
____________
[1] http://www.studylight.org/lex/grk/view.cgi?number=5176